noviembre 2017

Mantel gigante de esferas ahorra agua en la minería y el agro

Solución de la empresa chilena Exma reduce la evaporación de los estanques, esta solucion ya se habia usado hace 3 años en tranques de agua potable en California

Mantel gigante de esferas ahorra agua en la minería y el agro

 

«Las esferas, una al lado de la otra, forman una película que cubre el 91% del agua, lo que evita el impacto del sol», explica ejecutivo.

 

I maginería realista. Chile, 2050. Debido al cambio climático, la temperatura promedio en la zona central de Chile es dos grados sobre la actual. La disposición de agua, un 20% menos. La agricultura perdió algunos cultivos y otros se desplazaron de lugar. La minería sufre otro tanto a causa de la escasez del recurso y el cobre chileno se vuelve cada vez menos competitivo por no contar con agua para sus procesos.

 

Un pequeño pasito -pero pasito al fin- para evitar el escenario construido en base a datos científicos de la U. de Chile, es una solución creada en el país para ahorrar agua en distintos procesos productivos. Se llama Barrier Ball y la desarrolló la empresa chilena Exma. Esta semana fue destacada como una de las innovaciones nacionales con mayor proyección por Imagen de Chile.

 

Consiste en unas esferas de polietileno de alta densidad, de cinco pulgadas de diámetro, que se arrojan sobre la superficie del agua de embalses u otro tipo de estanques.

 

“Las esferas, una al lado de la otra, forman una película que cubre el 91% del agua, lo que evita el impacto del sol, protege del viento y de otros agentes evaporadores. Con ellas se reduce en 80% la evaporación”, asegura Cristóbal Rodillo, gerente comercial de Exma.

Dónde se usa

 

Las aplicaciones son diversas. Una de ellas es en la minería. Si bien la actividad ocupa sólo el 3% del agua disponible en el país, según datos de la Dirección General de Aguas (DGA), ese uso se concentra en el norte de Chile. Especialmente en Antofagasta, que produce el 50% del cobre del país. De hecho es esta la que consume más agua a nivel regional, seguida de la Región de O’Higgins. “En general, los minerales con menor nivel de leyes requieren más agua para el procesamiento y viceversa, dada la cantidad de mineral que se debe procesar para producir una misma cantidad de metal. Con el agotamiento de los recursos, la explotación de minerales de baja ley va en aumento, lo que genera un incremento en la demanda de agua”, indica el informe “Consumo de Agua en la Minería del Cobre 2016”, elaborado por la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco).

 

“Al reducir la evaporación en la minería, tiene un gran impacto económico, porque el agua hoy se trae desde grandes distancias, lo que la encarece mucho”, explica Rodillo.

 

En el agro, la película evita el impacto del sol, lo que anula la fotosíntesis y, con ello, la aparición de algas, que obstruyen las bombas que se usan para extraer agua de las napas. Eso, sin considerar la pérdida por evaporación de los embalses. “El escenario que se viene con el cambio climático es complejo y, más que mitigar, hay que seguir invirtiendo en infraestructura y tecnificación, como se ha hecho hasta ahora. El sector agropecuario consume el 83% del total del país”, dimensiona Loreto Mery, secretaria ejecutiva de la Comisión Nacional de Riego (CNR). En la agroindustria, en tanto, la película de esferas reduce la emisión de olores derivados de los riles que van a dar a sus estanques.

El ahorro

 

“El valor es de US$22 el metro cuadrado, más menos, según la actividad, pero se recupera rápidamente”, asegura Rodillo. “Desde Arica a Maule probablemente compensaría la inversión, según el volumen de agua utilizado y el valor agregado del producto agrícola que se cultive”, explica el académico del departamento de ingeniería comercial de la Universidad Técnica Federico Santa María, Patricio Rubio.

 

Fernando Santibáñez, académico de la Universidad de Chile, doctor en Climatología y director del Centro de Agricultura y Medio Ambiente de la misma universidad, valora el sistema. “Estas soluciones, sumadas unas con otras, ayudarán a enfrentar el cambio climático. Todo lo que se haga en mejor gestión del recurso hídrico, riego inteligente de alta eficiencia, u otros, es un aporte. La solución debe ser conjunta”, precisa.

 

Nuevo atlas agroclimático chileno

 

Este jueves fue presentado, en Temuco, el IV tomo del Atlas Agroclimático de Chile, elaborado por el Centro de Agricultura y Medio Ambiente de la Universidad de Chile y la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), del Ministerio de Agricultura. El recurso, que abarca las regiones de Bíobío y la Araucanía, contiene datos sobre el clima actual y las modificaciones que se podrían dar a futuro debido al cambio climático. “Además de subir la temperatura, se podrían dar cambios en la nubosidad costera; aumento del viento y de la humedad relativa. Esto cambiaría en parte el mapa de producción agrícola de Chile”,

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En Copiapó se inicia la primera cosecha de Uva de Mesa de exportación del país

Copiapó inicia la primera cosecha de uva de mesa de exportación del país y genera 30 mil empleos

 

Introducción de nuevas variedades y aumento de superficie permitirán elevar 20% la producción respecto del ciclo anterior.
Los agricultores del Valle de Copiapó iniciaron, muy esperanzados, una nueva temporada de cosecha de uva de mesa de exportación, que es la primera de su tipo a nivel nacional.

Los empresarios esperan un aumento del 20% en la producción respecto de la temporada anterior por el uso de nuevos tipos de uvas de mejor calidad y de más rendimiento. Además, en todo el proceso esperan generar unas 30 mil plazas de trabajo.

La seremi de Agricultura, Patricia Olivares, explicó que la fruta de Atacama tiene dos valores agregados que la diferencian del resto: ser la primera en salir en el país y es producida en el «desierto más árido del mundo».

Lina Arrieta, presidenta de la Asociación de Productores del Valle de Copiapó (Apeco), adelantó que la meta para este ciclo es recolectar 11 millones 500 mil cajas de uva de exportación. En la última temporada, la zona alcanzó 9 millones 700 mil cajas.

«Se han reconvertido unas 400 hectáreas en el valle con variedades nuevas. Son bastante más productivas en una hectárea de suelo. Teníamos producciones con 2.000 a 2.300 cajas por hectárea, y con la variedad nueva podría subir a 3.000 o 3.500 cajas», detalló.

Además, comentó que para esta temporada, que comenzó en octubre con la preparación de los campos y finaliza en marzo, se espera la contratación de 15 mil personas de manera directa. A estas se suman otros 15 mil empleos indirectos por diversos servicios que complementan el proceso de cosecha.

Actualmente está en desarrollo el proceso de recolección de las uvas, empaque y la limpieza de los campos para el siguiente ciclo.

Arrieta explicó que el proceso de reclutamiento lo realizan las seis principales empresas productoras de uva de mesa de exportación en el valle.

Los grandes productores, de acuerdo a la ley, pueden tener hasta un 15% de mano de obra extranjera para asegurar el trabajo a los temporeros nacionales, y esta normativa es fiscalizada por la Inspección del Trabajo.

Potencial

En el registro de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa), Chile tiene 48 mil hectáreas plantadas de uva de mesa. El año pasado se produjeron 94 millones de cajas, lo que en promedio son entre 1.800 y 2.000 cajas por hectárea. El potencial de Chile es una producción de 100 o 110 millones de cajas.

En tanto, cada vez que se hacen nuevas plantaciones o replantes, el potencial aumenta, porque las nuevas variedades son más productivas.

En Copiapó se inicia la primera cosecha de uva de mesa de exportación del país

Se espera aumentar en un 20% la producción en comparación a la temporada pasada y crear más de 30 mil puestos de trabajo.

En el valle de Copiapó, ya comenzó la nueva temporada de cosecha de uva de mesa de exportación, que corresponde a la primera de su tipo a nivel nacional.

De acuerdo a El Mercurio, empresarios esperan un aumento del 20% en la producción, respecto de la temporada anterior, por el uso de nuevos tipos de uvas de una mejor calidad y de más rendimiento.

La presidenta de la Asociación de Productores del Valle de Copiapo (Apeco),Lina Arrieta, indicó en la publicación, que la meta para este ciclo es recolectar 11 millones 500 mil cajas de uva de exportación, esperando superar las 9 millones 700 mil cajas de la última temporada.

Además, comentó que para esta temporada, que comenzó en octubre con la preparación de los campos y finaliza en marzo, se espera la contratación de 15 mil personas de manera directa.

A esas se suman, otros 15 mil empleos indirectos por diversos servicios que complementan el proceso de la cosecha.

 

54%
de la uva de mesa que es exportada por Chile llega a los Estados Unidos.

72%
de la uva de mesa que se exporta desde la Región de Atacama llega a EE.UU.

8.922
hectáreas productivas tiene el Valle de Copiapó.

7.105
hectáreas son de uva de mesa destinada a la exportación.

 

FUENTE 1

 

FUENTE 2

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Atacama cambio climático y la competencia externa, los desafios

Desde la Revista del Campo realizan un analisis sumamente detallado del rubro fruticola de uva de mesa en el Valle de Copiapó, junto a varios actores regionales, nacionales e internacionales.

Hoy tienen el riego asegurado para dos temporadas, pero lamentan que se pierda el 80% del agua en el mar. Los aluviones ayudaron a realizar una tarea necesaria: arrancar las parras y poner variedades más productivas. Todo sea con tal de competir con la arremetida de Perú en el negocio frutícola.

 

Han pasado dos años y medio y en Copiapó prácticamente no quedan huellas del devastador aluvión de marzo de 2015. Las calles lucen limpias, el césped crece en la avenida Copayapu y las manchas en las paredes, tras el paso de la mezcla de lodo y basura, ya no están.

 

El resto de la zona muestra un panorama similar. La mayoría de los pozos y canales han sido limpiados y se ha vuelto a plantar donde el río arrancó de cuajo decenas de hectáreas de viñas y cultivos de pequeños agricultores. Se desbloquearon los caminos y la reconstrucción de viviendas, galpones y bodegas, si bien está incompleto, avanza.

 

Es un milagro. Tal vez porque esta región es una suerte de milagro. Al menos en términos agrícolas.

 

Enclavada en el desierto más seco del mundo, hace más de 40 años comenzó la gesta de convertir sus valles en verdes parronales, que se encaraman en cada recoveco de los cerros, a pesar de casi no disponer de agua y a punta de riego tecnificado, permitiendo a la zona florecer productiva y económicamente. Hoy hay más de 11 mil hectáreas de frutales. De ellos, casi 8 mil son de uva de mesa para exportación.

 

Sin embargo, en los últimos años, la lucha agrícola de la III Región se complicó aún más. El cambio climático puso mayor presión sobre la ya escasa disposición de agua y aumentó los riesgos de catástrofes, como los aluviones, impactando los volúmenes de producción. A ello se sumó la creciente competencia en los mercados, lo que ha llevado a que los precios no sean los de otros tiempos. Incluso la temporada pasada se dieron los más bajos que nunca les habían tocado. Si a los menores ingresos se agrega el aumento de costos, como el de materiales, insumos y de la mano de obra, que escasea por la competencia minera, se configura un nuevo mapa de desafíos para la zona.

 

Por ello, aunque este año la situación se avizora promisoria, -pues el agua está asegurada para las próximas dos temporadas, la producción de uvas se espera generosa y el precio promete ser mejor que el de la temporada anterior, aseguran los agricultores locales- los atacameños saben que ellos y el Estado tienen que hacer cambios profundos para continuar con su milagro.

 

la prioridad: el agua

 

Leonardo Gross, director regional de Indap, cuenta que la agricultura campesina se ha visto enfrentada en los últimos años a situaciones muy complejas. «Pero nuestros agricultores han demostrado tener una resiliencia enorme. Los primeros en empezar a ponerse de pie y comenzar a reconstruir fueron los habitantes del mundo rural, y eso que hubo pérdida total en muchos casos, de cultivos, bodegas, viviendas y animales», cuenta.

 

Señala que ya se han habilitado muchos canales y se han limpiado pozos y que en riego la región está normalizada, salvo excepciones puntuales.

 

«Tenemos una disponibilidad hídrica que debemos aprovechar, hay que hacer las inversiones que se perdieron y que van a permitir realizar un uso más eficiente del agua. Esta abundancia es momentánea. El cambio climático es una realidad y tenemos que ser capaces de enfrentar ese desafío con inversiones para proteger los cultivos y asegurar agua cuando tengamos lluvia abundante y utilizarla de la manera más eficiente durante los procesos de sequía», dice vehemente Gross.

 

Dominga Suárez, de 74 años, es una pequeña agricultora del sector Piedra Colgada, entre Copiapó y Caldera. Hasta el aluvión tenía olivos y se dedicaba a la apicultura. El alud la atrapó por dos días en el cerro, junto a su esposo. Perdió incluso su título de dominio y una platita que tenía guardada en un cajón de su cómoda se la llevó el agua. Hasta artrosis le dio debido a todo lo que tuvo que andar, cuenta.

 

Su casa quedó dada vuelta, perdió los árboles y de sus 29 núcleos de abejas se quedó solo con tres cajones llenos de barro. «Las saqué del barro, pobrecitas, y hace poco cambié los cajones para que pudieran seguir formando familia», relata. Gracias a un monto que le entregó Indap, logró salir adelante. Ahora produce aceitunas de mesa.

 

María Cartagena es dirigente campesina. Tenía su casa a orillas del río Copiapó junto a un par de chañares majestuosos, 175 árboles frutales y 10 mil matas de melones.

 

También lo perdió todo. Y el desastre siguió. «Hasta guarenes llegaron. Y luego grillos, que se comieron todas las mangueras y las cintas para el riego. Fue como una peste. Justo estaban dando Moisés en la tele y se mostraban las 10 pestes. Acá era igual», cuenta con una risotada que achican sus ojos celestes.

 

También recibió ayuda del Ministerio de Agricultura. Levantó una casa de emergencia y puso sus muebles en un galpón. Pero el segundo aluvión se lo llevó. «Ni siquiera lloré. Me fui a un motel. Murieron mis animales…», relata.

 

Cuenta que como dirigenta se lleva la peor parte. «Uno como dirigente tiene que ver que todos los agricultores limpien sus pozos, saquen el barro, la mugre de las mineras, y una es la última que tiene que limpiar, para dar el ejemplo».

 

Su pozo está limpio, pero ya no puede plantar melones porque el suelo no está en condiciones. Se le ocurrió que el maíz podría ser una buena alternativa así que plantó y espera cosechar en enero. «Hemos tenido hartos problemas, pero hemos salido adelante. Fuimos los primeros en plantar después del aluvión del 2015. Sacamos poca cosecha, pero lo hicimos», dice.

 

Andrés Saldaña es de la comunidad agrícola Totoral y usuario de Indap. Afirma que lo más positivo que se ha hecho en la región es la primera planta fotovoltaica a nivel nacional. Su mayor inquietud, al igual que la de la mayor parte de los productores, es el agua.

 

Considera que como agricultores pequeños deben tener su propia hoja de ruta.

 

«Estamos sufriendo por las malas decisiones tomadas en los años 80, cuando se separa el Código de Aguas del derecho a tierra. Nos vendieron la pomada de la minería sustentable en los 90 y hoy se ha demostrado con creces que ha sido todo lo contrario. Aquí ha habido una devastación de un valle, la pérdida de biodiversidad, de microclima, del recurso más importante, que es el agua. Es el Estado el que debiera reivindicar esos derechos usurpados. Nos quieren imponer las plantas desaladoras como política nacional y el Código de Aguas dice que cuando hay necesidad de la población es deber del Estado de impugnar el agua y eso no se está haciendo», enfatiza.

 

Más allá de los cuestionamientos al pasado, la lucha de muchos sigue. Eduardo Pérez, presidente del Consejo Agrícola Regional, CAR, y miembro de la Junta de Vigilancia del río Copiapó, reconoce que la situación hídrica ha sido dura, pero dice que le gusta luchar por la Tercera Región.

 

«Estuvimos 7 meses sin agua, destapando tubos y canales. Después pudimos llegar con agua a los predios, pero hay algunos que todavía tienen medio metro de barro. Los agricultores más esforzados han plantado arriba del lodo. Seguimos haciendo agricultura, no hemos dado el brazo a torcer. Para ser agricultor después de dos aluviones hay que tener cuerpo y espíritu», sostiene.

 

detener la pérdida

 

Los agricultores de la región cuentan que lo usual era que cada 15 o 20 años se produjera una lluvia fuerte y eventualmente un aluvión. Por eso que lo que ha pasado en los últimos dos años los tiene desconcertados. «Uno no sabe qué hacer, anda en sobresalto», dice María Cartagena.

 

Muchos han asistido a charlas sobre el cambio climático y saben que el clima está cambiando. Les han explicado que ya no habrá tanta nieve en la cordillera y que podría haber eventos de lluvias intensas. Como la de este año en que cayeron 65 milímetros en un par de horas. Lo mismo que llueve en todo un año normal.

 

«La pequeña agricultura goza de un conocimiento intrínseco de la naturaleza», cuenta Leonardo Gross. «A lo mejor no es muy científico, pero debido al conocimiento que tienen de su entorno les hace sentido que el clima está cambiando, que tenemos una situación inesperada, que no sabemos hacia dónde va a evolucionar. Eso el agricultor lo sabe, lo maneja, está en su análisis de cultivo de la próxima temporada», afirma.

 

Lo que no se sabe es qué tan largos van a ser los ciclos de sequía y por eso el tema del agua es prioritario.

 

Pese a que ha llovido más de la cuenta y que el riego está asegurado, lo que preocupa y molesta es que el 80% del agua se pierde en el mar.

 

«Son al menos 1.500 metros cúbicos por segundo», explica Eduardo Pérez. Y agrega que los trabajos en el río Copiapó para ensancharlo no están bien hechos. «Es una tierra suelta. Estamos pidiendo hacer piscinas para contener el agua, pero el Estado no lo permite. ¿Y qué sacamos con ver pasar el agua si no estamos recargando la cuenca en Copiapó? Esa es la pregunta que le hago al Estado».

 

prepararse para la competencia

 

Entre Copiapó y el embalse Lautaro hay un estrecho valle de más de 100 kilómetros. Lo cruza el río del mismo nombre y está tapizado por parronales con uva de mesa. El primero en plantar parras ahí fue Alfonso Prohens Arias, en 1948. Fueron solo unas pocas. En la década siguiente comenzó a exportar de manera experimental. Pero fue en la década del 80 cuando esta zona dio un salto gigantesco de la mano del riego por goteo y con Prohens como uno de los productores más grandes.

 

El año 1996 vendió la tierra a sus 9 hijos. «A mí me tocaron menos, 40 hectáreas, por estar en un lugar privilegiado, donde están los packings», dice Alfonso Prohens Espinosa. Hoy tiene 121 hectáreas en producción.

 

El año 2015 tenía 134 hectáreas. El aluvión le robó 30. Por suerte, fue en marzo y ya había cosechado, explica.

 

Hoy está optimista respecto de la producción y del precio para la temporada 2017-18. Ha estado haciendo cambios profundos, como la plantación de nuevas variedades más productivas. Lo hace por dos razones: el cambio climático y el surgimiento de nuevos competidores, particularmente Perú.

 

El otro es EE.UU. que, también, debido al cambio climático, ha incursionado en variedades más productivas y de cosecha tardía y se topa con los primores atacameños.

 

«Antes del aluvión ya estábamos en la idea de plantar nuevas variedades. Fui el primero que tuvo red globe, pero hoy es una variedad que no tiene futuro porque tiene semillas y los mercados no quieren semilla. Hay que reconvertirse porque antes con la red globe se producían 1.800 cajas por hectárea y ganaba plata y ahora con 3 mil cajas empato. Estábamos en ese proceso de cambio y vino el aluvión», dice.

 

Por suerte, añade, las parras que se llevó el aluvión eran red globe. Actualmente tiene variedades sin semillas, como thompson y flame y está intentando con nuevas como melody, timpson y ralli.

 

La gracia de estas variedades son dos: mayor productividad y más tiempo de poscosecha.

 

«Hay que replantar todas las hectáreas», dice enfático. «El que no lo haga está sonado. Hay que apostar al mayor rendimiento, al menos 2.200 cajas por hectárea».

 

Eso sí, alega que necesitan que les vendan las plantas y afirma que los viveros debieran haber hecho en todas las zonas unas muestras con todas sus variedades. «Está mal planteado y Perú nos va a ganar», advierte.

 

En cuanto al agua, afirma que siempre es un bien escaso así que en la región están acostumbrados a tener poca y que, por eso, se han preocupado de aumentar el rendimiento. Afirma que «cuando se inició el riego por goteo se ocupaban 17 mil metros cúbicos por hectárea y ahora, con toda la tecnología, estamos entre 10 mil y 8 mil metros cúbicos por hectárea».

 

Joseba Zugadi es el administrador de un campo en el sector Las Juntas, a 100 kilómetros de Copiapó, de propiedad de Parronales Tinamou Agrícola, un fondo de inversiones norteamericano que en sociedad con Subsole administra tres campos que suman 300 hectáreas de uva de mesa.

 

Para Zugadi este puede ser un buen año frutícola en términos de disponibilidad de fruta, aunque en lo comercial de nuevo aparece Perú. «El precio no es algo que manejamos, lo hace el mercado y depende de qué pasa en Estados Unidos y Perú, que hace mucho ruido. Sin embargo, hoy se habla de 30% menos de fruta en Perú debido a los aluviones, lo que es positivo para Copiapó».

 

Respecto del agua, aclara que pese a que están a 10 kilómetros del embalse Lautaro, que se encuentra en su tope, el 80% a 90% de la uva de mesa se riega con agua subterránea, es decir, con pozos. Y es en ese punto donde también puede contar buenas noticias.

 

«Todos los pozos (desde el 2015) se han recuperado de manera importante. Tenemos algunos cuyo nivel estático estaba en 70 metros (de profundidad) y hoy están en 20 metros, e incluso algunos a 11 metros. Hay una muy buena recuperación y nuestra disponibilidad de agua es más consistente», afirma.

 

Lo importante de tener un tranque lleno, continúa, es que eso permite que los usuarios del río Copiapó tengan más agua para sus cultivos de hortalizas y de olivos en la parte baja. «La recuperación de los pozos también está en relación con la disponibilidad del tranque Lautaro. Si nuestro río Copiapó esta con agua, un porcentaje se infiltra y entra a los pozos. Además, en la Junta de Vigilancia estamos haciendo trabajos para que más agua pueda infiltrarse», señala.

 

Se refiere a hacer piscinas de decantación que hagan más lento el escurrimiento, para que el agua penetre hacia las napas. Actualmente hay un proyecto en este sentido en la parte baja de Copiapó, otro en el sector Jotabeche y en Hornitos. Estas son obras privadas, aclara.

 

Uno de los problemas que les ha traído la eficiencia, es que en ocasiones tienen que pagar multas por el agua que no usan. Alfonso Prohens dice que hubo muchos agricultores que no pudieron ocupar sus pozos por el aluvión y que tuvieron que pagar $15 millones en multas. «Debieran premiarte por no ocupar el agua más que castigarte», dice.

 

A pesar de que es un buen año, desde el punto de vista hídrico, también hay preocupación.

 

«Tenemos registros de que en el valle de Copiapó ingresan entre 40 y 50 millones de metros cúbicos de agua al año, como promedio histórico. Lamentablemente, nuestro embalse se construyó a fines de los años 40 y no recarga los acuíferos hacia abajo, sino que se va a un valle transversal. No se refleja en aumento de caudales de los pozos. Hay algunos estudios antiguos que indican que el agua se va a otro sector, pero no sabemos dónde», explica Timothy Taffe, presidente de la Junta de Vigilancia del río Copiapó y administrador de tres campos de Agrofruta, que suman 550 hectáreas.

 

Por lo mismo, Prohens y Zugadi afirman que el Lautaro 2.0 es prioritario.

 

Taffe explica que actualmente el embalse tiene 18 millones de metros cúbicos y este año le han entrado 110 millones de metros cúbicos. «De esos, un porcentaje se ha tenido que soltar por el río, porque después de los aluviones de marzo se rebalsó un embalse en la Cuarta Región y nos están pidiendo que dejemos 5% de resguardo para eventuales crecidas así que estamos obligados a soltar más agua de la que necesitamos como una medida de seguridad. Perder 2 metros cúbicos en el desierto de Atacama es la peor gestión que podemos hacer. Tenemos agua dulce de sobra y vemos como se pierde en el mar», se lamenta.

 

La solución, para evitar las filtraciones, es revestirlo. Taffe dice que las conversaciones partieron con el primer gobierno de Bachelet, pero que no hubo avances. Luego, con Piñera, lograron traspasar la propiedad del embalse del Estado a la Junta de Vigilancia y así poder impulsar los estudios de mejoramiento.

 

«Ahora, con este gobierno, hemos logrado que el ministro de Agricultura, Carlos Furche, meta el embalse dentro del comité de ministros como una prioridad nacional y hoy, de hecho, estaría dentro de las prioridades. Pero para llevar a cabo eso como privados nos piden una cantidad de estudios que no teníamos considerados. Antes teníamos un presupuesto de $ 750 millones en estudios y con los adicionales se llega a $ 1.600 millones y no contamos con esos recursos», relata.

 

Y la última semana les cayó un balde de agua fría: el proyecto no quedó como prioridad en el presupuesto nacional del 2018.

 

Sostiene que más que la plata, este es un tema de voluntad. Han ido a golpear puertas de políticos, a la Intendencia, pero les piden más estudios. La Junta de Vigilancia tiene la plata para hacer las piscinas de decantación y cuentan con el compromiso de algunas compañías mineras las que les facilitarán maquinaria para realizar las obras. “Pero el Gobierno nos pide estudios, como dónde hacer la mejor zona de infiltración. Oiga, eso no tiene sentido si se nos están perdiendo 3 mil metros cúbicos. Aunque sea ineficiente el lugar donde se hagan las piscinas igual voy a estar recuperando algo de agua. Y esos estudios se demoran 3 meses en hacerlo. La contingencia es hoy día, cuando se está perdiendo el agua».

 

Búsqueda de nuevos mercados

 

El agua y el barro del aluvión destruyeron mucho, pero algunos aprovecharon para hacer los cambios que necesitaban. Taffe fue uno. El de 2015 les llevó 70 hectáreas y el de mayo de este año 40 más. Pero no se lamenta porque justo estaban en proceso de recambio de variedades. «Solo nos obligó a tomar decisiones más apuradas. El aluvión se llevó los parrones más viejos y todo eso ya está replantado. Lo mismo pasó en el valle, donde unas 600 hectáreas ya han sido replantadas», afirma.

 

Sí reconoce que EE.UU. y Perú están obligando, además de al recambio varietal, a atrasar producciones. Sostiene que antiguamente a EE.UU. se les acababa la fruta a fines de octubre y en Copiapó partían incluso el 26 de octubre. «Hoy estamos atrasando nuestros manejos para salir a fines de noviembre y primeros días de diciembre y así hacerle el quite a la producción tardía de California y la de Perú».

 

Sin embargo, reclama que Chile está compitiendo en desventaja porque los norteamericanos son dueños de las variedades nuevas, mejoradas, con potenciales distintos a las de acá. «Y el sistema de plantar de Perú es más fácil que el nuestro. Pueden plantar y pagar el royalty sin mayores problemas. En Chile se crearon unos clubes a los cuales tienes que pertenecer para poder plantar y esos clubes son bastante acotados. Generalmente, los genetistas buscan superficies más grandes y si hay un productor que tiene más hectáreas, le van a dar preferencia. Acá el 60% de los productores son medianos y chicos así que cuesta que tengan acceso a variedades nuevas».

 

Zugadi comparte y agrega que Perú no tiene volúmenes tan importantes de uva, pero que en los últimos 10 años están creciendo a tasas del 10% a 15% anual. Además, no producen mala uva.

 

«Cometieron un error al plantar red globe en el sector de Piura, porque los chinos son los únicos que compran esa uva, pero ya la están arrancando y están plantando variedades sin semillas».

 

Para Prohens es esencial buscar nuevos mercados ante lo que pasa con Perú y Estados Unidos.

 

Taffe afirma que en general el sector exportador chileno es súper dinámico y que tras la crisis subprime se exploró mucho en América Latina, el lejano Oriente y hoy se manda fruta a todo el mundo.

 

«Uno trabaja con productos perecibles y estos viajes a Japón y Corea duran entre 45 y 50 días. Y Perú se demora un poco menos», advierte.

 

La idea de cambiar de cultivo ronda en la cabeza de algunos agricultores.

 

En el pasado se ha intentado con nectarines, tunas, granados, limones y mandarinas. Todas esas especies dan, pero no generan suficientes utilidades. Sobre todo, si se las compara con la uva de mesa.

 

1.500

M3 POR SEGUNDO es la cantidad de agua que no se está acumulando este año.

 

15

A 20 AÑOS ERA EL lapso entre una lluvia fuerte y otra. Ahora han sido cada dos años.

 

2.200

CAJAS POR HA

debería ser el mínimo que entreguen las nuevas variedades para ser competitivas.

 

110

MILLONES DE M3

han ingresado al Lautaro este año. Solo hay 18 millones de m3. El resto se perdió.

 

60%

DE LOS AGRICULTORES

son medianos o chicos, lo que complica el cambio de variedades

 

FUENTE REVISTA DEL CAMPO

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ANASAC realizó premiación del Campo del año en Pasión por el Campo: Agrícola Tres Soles de Alfonso Prohens

ANASAC realizó premiación del Campo del año

En la tercera versión del concurso se distinguió las buenas prácticas agrícolas y se valoró el espíritu y compromiso con la tierra.

En la versión 2017 se inscribieron 450 predios, luego de meses de revisión por parte del jurado y visitas a los ganadores regionales  en terreno, se determinó el ganador del concurso, adjudicado al Fundo Virquenco, del productor Víctor Moller. Además se realizó la premiación en cinco categorías que rescatan los valores que impulsa Anasac y el agro chileno.

El subsecretario de Agricultura, Claudio Ternicier participó del evento, quien indicó “es una tremenda iniciativa destacar el trabajo de los pequeños agricultores de nuestro país. Aquellos que día a día con esfuerzo y dedicación impulsan la economía de las regiones y aportan al desarrollo de Chile. Nosotros creemos que la Agricultura Familiar Campesina tiene una tremenda oportunidad y grandes perspectivas en los mercados. Por eso, como Gobierno trabajamos en apoyarlos y en cumplir el mandato de la Presidenta: disminuir la brecha de desigualdad que existe en el mundo rural”.

Por su parte el gerente general de Anasac, Gabriel Ormeño comentó “esta es una instancia de reconocimiento para la innovación y trabajo que se está realizando en los campos chilenos, incentivamos un agro más moderno, sustentable, responsable y de calidad que son los valores que estamos promoviendo como Anasac”.

Campo del año 2017

Víctor Moller, propietario del Fundo Virquenco, fue elegido como Campo del Año 2017. El predio se encuentra ubicado cerca de Los Ángeles, Región del Bio – Bio, destacando por la producción de arándanos y la incorporación de tecnologías avanzadas. Este campo además, se destaca por su belleza y parques con ciervos y bosques de pino, asimismo, por su compromiso por la localidad realizando actividades culturales, deportivas, sociales y educacionales.

La jefe de Marketing de Anasac y miembro del jurado, Patricia Gostín, comentó que “es un predio realmente espectacular. Conjuga a la perfección los valores que queremos destacar con esta iniciativa, instaurando nuevas tecnologías para potenciar su producto y además, manteniendo el lazo con la comunidad y medio ambiente”.

Premios por categoría

Productividad y Calidad: El premio fue para Agrícola Convento Viejo de Enrique Turri, de la Región Metropolitana. La dedicación por obtener la mejor uva de Chile es casi una obsesión para su dueño, quien comenzó arrendando su primer campo y hoy cuenta con más de 250 hectáreas. Destaca por la utilización de tecnología disponible para prevenir y mitigar embates del clima, plagas y enfermedades, obteniendo reconocimiento a nivel internacional por la excelente calidad y consistencia de su producción.

Innovación: El Fundo Alta Sierra de Gerardo Martínez ubicado en la extrema región de Aysén fue premiado por primera vez. Su dueño es un innovador incansable, quien ha incorporado la agricultura y ganadería en esas extremas tierras, produciendo  cereales,  praderas y cultivos forrajeros suplementarios, logrando exportar ganado bovino en pie a Medio Oriente. Ni el viento y otras inclemencias del clima de la zona han sido impedimento para el dueño de Alta Sierra, quien se ha posicionado como un referente en el rubro.

Responsabilidad Social:  La Hacienda Piemonte, de la Región de Arica y Parinacota, fue distinguida en dicha categoría, destacando sus lazos con la comunidad local, siendo un ejemplo de productividad e innovación, incorporando nuevas variedades de tomates, frutos tropicales y otras hortalizas, además de impulsar un centro de control biológico.

Sustentabilidad: El Fundo El Pedregal, ubicado en la Región de La Araucanía fue galardonado por el crecimiento sostenido y respeto por el medio ambiente. Este predio produce cerca de 4.000 hectáreas de cereales, sumado a la producción de arándano y animales, sin descuidar el medio ambiente y de traspasar a las generaciones futuras el amor por el campo.

Pasión por el Campo: Agrícola Tres Soles de Alfonso Prohens y Gastón Fernández del Fundo El Pedregal fueron premiados por la pasión con la que realizan su trabajo agrícola, quienes han continuado lo que hicieron sus antepasados y que seguirán entusiasmando a las generaciones futuras.

Compromiso con la Educación Rural: La distinción fue para Fundo Peteroa, ubicado en la Región del Maule de Gilda Canepa y Alfredo Schiappacasse, donde por generaciones se han preocupado de la educación de la comunidad aledaña.

Los pequeños agricultores también fueron premiados, el premio fue otorgado a José Gregorio Apablaza, agricultor INDAP y emprendedor de Los Muermos, quien se ha dedicado en cuerpo y alma a sus tierras. Con entrega y esfuerzo junto a su señora, tienen una pequeña lechería y que gracias a un programa de Indap en conjunto con los neozelandeses, han logrado aumentar significativamente sus rendimientos los últimos años.

 

Reconocen a Alfonso Prohens por su labor en la agricultura

DESTACADOS. Diferentes autoridades locales y nacionales participaron en la premiación.

Anasac realizó un emotivo evento para dar a conocer y premiar a los ganadores de la tercera versión del concurso Campo del Año. La categoría Pasión por el Campo fue destacado Alfonso Prohens de Agrícola Tres Soles de la región de Atacama.

El premio fue porque son unos apasionados por el campo, que han continuado lo que hicieron sus antepasados y que seguirán entusiasmando a las generaciones futuras.

La ceremonia contó con la presencia del subsecretario de Agricultura, Claudio Ternicier, el director Nacional de Indap, Octavio Sotomayor; el presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura, Ricardo Ariztía; José Antonio Galilea, ex Ministro de Agricultura y ejecutivos de la empresa, quienes acompañaron a los 10 ganadores regionales y al Campo destacado Indap en esta premiación.

Después de meses revisando inscripciones y visitando a los ganadores regionales en terreno, el jurado, presidido por Galilea, determinó quién sería el ganador del concurso y los destacados por las cinco categorías que rescatan los valores que impulsa Anasac y el agro chileno.

Para el gerente general de Anasac Gabriel Ormeño «esta es una instancia de reconocimiento para la innovación y trabajo que se está realizando en los campos chilenos, incentivamos un agro más moderno, sustentable, responsable y de calidad que son los valores que estamos promoviendo como Anasac».

Ternicier agregó que «es una tremenda iniciativa destacar el trabajo de los pequeños agricultores de nuestro país. Aquellos que día a día con esfuerzo y dedicación impulsan la economía de las regiones y aportan al desarrollo de Chile. Creemos que la Agricultura Familiar Campesina tiene una tremenda oportunidad y grandes perspectivas en los mercados.

 

FUENTE 1

FUENTE 2

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Presentaciones Asamblea APECO 2017 y FOREDE 2017

Estimados:

Les dejamos con ustedes las presentaciones de las Gerencias de APECO AG y APECO Capacitaciones Ltda. que se realizaron en la Asamblea APECO 2017 ademas de la presentacion de Joseba Zugadi en FOREDE 2017.

 

Presentacion Gerenta General de APECO AG Alejandra Narvaez en Asamblea APECO 2017

14° Asamblea APECO 2017

 

Presentacion Gerente General de APECO Capacitaciones Ltda. Luis Morales en Asamblea APECO 2017

14° Asamblea APECO Capacitaciones Ltda.

 

Presentacion Gerente General de Agricola Las Juntas, Parronales Tinamou y socio APECO Joseba Zugadi en FOREDE 2017

PRESENTACIÓN FOREDE 2017

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